Después de que todos los guerreros fueron ubicados, hicieron su entrada los hijos de Rayborn. El Alfa cenaba con ellos cada noche, sin excepción, como una costumbre dentro del palacio.Rayborn había tenido muchos descendientes a lo largo de los años, no todos nacidos de su esposa. Sin embargo, a todos los había reconocido públicamente como hijos suyos. Aun así, dentro de la línea oficial de sucesión solo contaban aquellos nacidos de su matrimonio legítimo.Eran seis en total —vivos, porque había tenido varios otros que habían muerto por enfermedad, guerras, muerte súbita, entre otras causas—. Eran cinco varones y una mujer, la menor de todos, aunque ya había alcanzado la mayoría de edad. Sin embargo, pese a su posición y sangre, la joven loba no podía aspirar al puesto de Alfa; las normas del Clan eran claras respecto a ello.Los seis ocuparon sus asientos asignados en la mesa principal, distribuidos según el orden jerárquico y la edad. La cena comenzó entonces con un ambiente animado
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