57. Que adorable eres
57—Que dulce eres —dijo contra sus labios sin poder apartarse.Toca su humedad y gruñe de gusto, Freyja jadea sintiéndose en el séptimo cielo.—Oh… sí… así —ella abría más las piernas, dejándole a propósito más acceso a su cuerpo tembloroso y deseoso de más de sus manos y de sus labios… de todo.Sus expertos dedos continúan invadiendo su interior, haciendo que Freyja sienta que va a explotar en cualquier momento, sus caderas se mueven acorde a los movimientos de los dedos de Nero, no deja de gemir y suplicar.Su jadeo era crudo, áspero, cargado de una ferocidad que no pedía permiso.Nero se inclina de nuevo sobre ella, todavía atrapado en la cercanía, en el calor que no se ha disipado. Sus manos recorren su cintura, suben con intención, devastando todo a su paso, pero se detienen de golpe cuando los dedos tocan algo húmedo y viscoso.Algo que no debería estar ahí.La respiración se le corta y se aleja un poco de ella.—Oye… —se quejó en un murmullo roto, buscándolo sin darse cuenta c
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