~MAKSIM~Alessia deslizó su mano entre sus muslos y rodeó su clítoris con dos dedos. Con mi mirada llena de morbosidad, miré hacia abajo, viéndola trabajar sobre sí misma, y cuando levantó las caderas y se hundió de nuevo sobre mí, casi perdí la cabeza al ver mi polla estirándose en su apretado coño.—Míranos, conejito. Mira lo jodidamente bien que encajamos juntos.Ella miró hacia abajo y maulló como una gatita en celo.—Te sientes tan bien dentro de mí, bestia.Un fuerte gemido salió de mí. Gutural y casi animal, como la bestia que ella decía que yo era y que solo ella lograba sacar de mí, sexualmente hablando.—Sí, me gusta.Sus dedos trabajaron con más fuerza y ella sacudió las caderas, buscando su liberación. Mis manos recorrieron su espalda, sus costillas, sus caderas, memorizando cada centímetro de ella. Cada trazo de buena carne que me alimentaba y de la cual no podía tener nunca suficiente.Mierda. Ella me tenía completamente loco y bien agarrado de los huevos. Podía hacer to
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