~MAKSIM~ Los antiguos astilleros Cardinale olían a sal, óxido y muerte. El mar golpeaba con fuerza contra las estructuras viejas y los pilotes enterrados en el agua negra, mientras el viento arrastraba el eco de las olas y lo mezclaba con el chirrido de las cadenas oxidadas que colgaban de las grúas abandonadas. Era un lugar perfecto para una emboscada, perfecto para una traición, y estábamos bastante seguros de que Gio Marchetti lo había escogido precisamente por eso, porque quería recordarle a Alessia, incluso antes de matarla, que ya había empezado a apropiarse de todo lo que había pertenecido a Bruno Cardinale. Lo sentí desde el momento en que llegamos: estábamos rodeados. No necesitaba verlos a todos para saberlo. Bastaba con percibir la tensión del ambiente, el peso de las miradas ocultas sobre nosotros, hombres apostados sobre las plataformas elevadas, escondidos detrás de contenedores, entre montañas de hierro oxidado y dentro de los almacenes medio destruidos. El aire m
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