Capítulo 121 No me arrepiento—Gracias, Walter —dijo Leónidas, sintiendo un alivio momentáneo.—Para eso somos familia, hermano, —respondió Walter con su eterna sonrisa burlona, guiñándole un ojo. Luego, se giró hacia Ariana con una inclinación de cabeza—. Mi señora, mis respetos. Estás hermosa y tienes todo mi apoyo. Lástima que no te conocí primero; te habría secuestrado.Mientras hablaba, Walter sostenía a Talina con una firmeza que no admitía réplicas. Los presentes se quedaron esperando un enfrentamiento explosivo, pero les pareció que, en realidad, no había pasado nada. Sin embargo, entre el bullicio, a algunos les pareció escuchar un susurro cargado de veneno de la famosa modelo: "Me las pagarás".—¡Suéltame, Walter! —siseaba Talina mientras caminaban hacia la salida.—Te soltaré, pero en una clínica de reposo donde te pongan a dormir —respondió él, manteniendo la sonrisa mientras la escoltaba fuera del salón.Talina sintió un escalofrío. Ese hombre no era simple. De todos los
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