Capítulo 126 Estamos casados
Ariana entró despacio a la habitación de Daniela, con el corazón martilleando contra sus costillas. Leónidas la seguía de cerca, manteniendo una distancia respetuosa pero firme. Estaba más pálido de lo normal. Tenía el ceño fruncido y la expresión de su rostro era seria.
Quién iba a decirle hace unos años que la opinión de su suegra iba a importarle tanto.
A Daniela se le iluminó el rostro en cuanto vio a su hija cruzar el umbral. Sus ojos brillaron con un amor puro