Capítulo 123 Salir corriendo
Ariana presionó el teléfono contra su oído, con el corazón martilleando contra sus costillas. Leónidas la observaba inmóvil, compartiendo ese miedo silencioso de la espera de una mala noticia.
—¿Sofía? ¿Qué pasa, cariño? —su voz tembló ligeramente—. ¿Por qué me llamas a esta hora? ¿Te pasó algo a ti o a Elías?
Leónidas se puso en tensión. Todo su cuerpo en alerta.
—No, Ariana... —la voz de la niña sonó baja, con un rastro de sueño—. Solo quería saber si estabas bien