Observador Primario y Disidente—hermanos en una especie de entidad cósmica que los humanos apenas podían comprender—se enfrentaron en órbita mientras el cuerpo de Atem servía como campo de batalla para algo que trascendía conflictos mortales, y el resultado determinaría no solo el destino de la Tierra sino el futuro de innumerables realidades.La batalla no producía sonidos que los oídos humanos pudieran registrar. Los astronautas en la Estación Espacial Internacional reportarían después un fenómeno inexplicable: dos puntos de luz imposible, uno dorado como el amanecer sobre el Nilo, otro púrpura como la corrupción de las estrellas muertas, girando en una danza que hacía sangrar los instrumentos de medición y provocaba que las pantallas mostraran ecuaciones que no deberían existir en universos estables.En la superficie terrestre, miles de kilómetros abajo, el cuerpo de Atem convulsionaba en la mesa de operaciones improvisada que habían establecido en el campamento reb
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