Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa forma de Apep había cambiado. Ya no era la serpiente colossal que devoraba el caos, sino algo más cercano a la comprensión humana: una figura envuelta en sombras que reflejaban galaxias, con ojos que contenían la profundidad de eones observados. Se manifestó ante ellos en el espacio liminal entre la consciencia y el sueño, donde Naia yacía todavía conectada a las corrientes de energía atlante que había invocado.
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