Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa transmisión en vivo de la sesión de emergencia de las Naciones Unidas llenaba la pantalla del apartamento con una luz azulada que convertía las caras de todos los presentes en máscaras de tensión. Atem permanecía inmóvil frente al televisor, con los puños apretados hasta que los nudillos se tornaron blancos, mientras los delegados de ciento noventa y tres naciones debatían el destino de su hijo nonato como si fuera un problema







