ADRIÁNEl día comenzó con un sonoro «¡Feliz cumpleaños!» de parte de todos hacia Bianca, que bajó para encontrarse con un desayuno preparado exclusivamente para ella. Después vino un almuerzo en uno de los restaurantes del pueblo y ahora estamos en el cierre de la celebración, tal como ella lo había planeado.Debo admitir que, en cierto modo, me encanta. Todo esto es nuevo para mí. Nunca había formado parte de una celebración tan sencilla y, al mismo tiempo, tan llena de vida.Mi madre tuvo que viajar hace unos días a la ciudad más cercana por unos asuntos pendientes, pero alcanzó a regresar durante la tarde. Ahora disfruta del ambiente junto a los señores Bennet y los padres de Bianca, conversando como si se conocieran desde hace años.La fiesta se instaló en el parque del pueblo. Adaptaron todo el lugar y trajeron juegos mecánicos, una rueda de la fortuna, un toro mecánico en el que nadie logra mantenerse más de cinco segundos. Francis y Victoria, por supuesto, ya han pagado más de
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