–Señor Bórgia, ya conoce a mi hijo de otras ocasiones– dijo Heitor, y Alexander se acercó al hombre mayor y se estrecharon la mano.–Buenas noches, señor Bórgia, es un placer volver a verlo. Y esta es mi esposa…––Valentina, cuánto tiempo– Antonia sonrió y se acercó a la joven, saludándola con dos besos en la mejilla mostrando su cercanía. –Estás tan hermosa y deslumbrante como siempre––Muchas gracias, señora Bórgia, y debo decir lo mismo de usted– Valentina respondió educadamente, sonriendo a la mayor.–Ah, siempre tan amable y dulce. ¡Cómo quisiera que fueras mi nuera! No sé cómo ese chico tonto te dejó escapar. ¡Incluso le di mi anillo de compromiso, que ha estado en la familia por años, para que te pidiera matrimonio!– dijo, mirando a su hijo.Toda la sala quedó en silencio. Heitor e Ilda miraron a Valentina, a Sebastiano, y luego a su hijo, cuya expresión confirmaba esa historia.–Querida, este no es el momento adecuado para hablar de eso.– dijo Emiliano acercándose a su esposa.
Leer más