—¿Qué? —preguntó Valentina incrédula.—Cásate conmigo y tu deuda quedará saldada, claro, bajo algunas condiciones que tendrás que cumplir—Valentina miró a Alexander con desprecio. Claro, él siempre hacía algo pensando un paso adelante, y esta vez no era diferente. Su supuesta “filantropía” solo había sido para presionarla a casarse con él. Ella sabía cómo esa unión lo estaba beneficiando en los negocios, con las acciones disparándose. Sin duda, el dinero que había gastado con el hospital para Yasmin no era nada comparado con lo que ganaría con acciones en alza, inversores, contratos y alianzas lloviendo.Y conociendo lo obsesionado que él era con los negocios y el poder, estaba segura de que, si ella se negaba, él daría marcha atrás en su “caridad” solo para presionarla, y la única perjudicada sería su hermana.Valentina suspiró y soltó su muñeca, aún mirándolo con hostilidad.—Está bien, me casaré contigo——Excelente, pasa por mi oficina más tarde, hay algunos detalles que necesitam
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