La mansión era un lugar caótico lleno de personas que se paseaban de allí a allá; estaban sobre el tiempo, pues pronto habría una celebración a gran escala sin ningún precedente, así que la importancia de que todo fuera perfecto era de nivel máximo. La mayoría de los empleados tenían tareas variadas que giraban alrededor de la organización del evento, excepto tres mucamas que servían a la compañera del señor Shandra. Emilia quien era una de ellas, a pesar de ser una empleada de otra mansión, los demás la recibieron con naturalidad, pues al fin y al cabo, todos trabajaban para el mismo señor. Ella desde muy temprano se preparaba para comenzar el día, porque aunque la señorita Mikaela solía despertar tarde, como su mucama, tenía que tener todo listo para cuando lo hiciera. Una vez que terminó de peinar su cabello en un bollo perfecto, estaba lista para salir de la habitación. En el camino se encontró con Viane, quien era otra mucama de Mikaela. Le caía bien, era tranquila y sensata,
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