ElenaAún era temprano en la mañana cuando llegué a casa.La casa estaba en silencio de una manera que parecía deliberada, escenificada, como si estuviera conteniendo la respiración esperando que algo ocurriera. En cuanto entré y cerré la pesada puerta detrás de mí, Bella apareció desde el pasillo, secándose las manos en el delantal. Sus ojos se suavizaron con alivio al verme.—Bienvenida de vuelta, señora —dijo con suavidad, su voz cálida—. ¿Está bien?—Estoy bien —respondí, aunque mi voz sonaba lejana incluso para mis propios oídos, distante y hueca—. ¿Dónde está Geralt?—Ya se fue al trabajo —respondió Bella, echando un vistazo al reloj—. Dijo que tenía una reunión temprana. Muy urgente.—Entendido —dije, asintiendo una sola vez.Eso fue todo. Ni alivio por no tener que enfrentarlo todavía. Ni decepción por perdérmelo. Solo reconocimiento de la información recibida.Subí las escaleras de inmediato, con las piernas pesadas. Necesitaba cambiarme, reiniciarme, desprenderme de la versi
Leer más