ElenaRecorría mi oficina como un animal enjaulado, mis tacones resonando con fuerza contra el suelo de mármol mientras mis pensamientos se negaban a calmarse, se negaban a organizarse en algo coherente. Por más que lo intentara, por más veces que diera vueltas a las mismas preguntas, mi mente no se quedaba en un solo lugar. Cada conclusión a la que llegaba se deshacía casi de inmediato, como un hilo que se saca de una tela, dejando atrás más preguntas que respuestas, más confusión que claridad.Ya nada tenía sentido.Durante años —no, durante *toda mi existencia* desde que desperté como Elena— había creído una sola cosa con absoluta certeza: Sharon me había matado. Ella me había empujado desde ese balcón, me había visto caer y luego había tomado mi lugar. Había robado mi vida, mi nombre, mis propiedades, y se había casado con Lucien para asegurarse todo lo que yo poseía como Lila. Esa narrativa había sido mi estrella polar, el fundamento de cada decisión que había tomado.Pero esa h
Leer más