Al llegar a casa, Logan ya estaba allí, preparándome la cena. Me acerqué a él y lo abracé por la espalda, apretándolo con más fuerza de la necesaria. Hundí mi rostro en su espalda y respiré su olor, sintiendo cómo la culpa me desgarraba por dentro. Qué clase de persona era yo… —Te extrañé —murmuré. Logan se giró de inmediato y me obligó a mirarlo. Sus manos subieron a mi rostro con suavidad, pero su expresión cambió al instante. Preocupación. —¿Dónde estabas? —preguntó. —En casa de mis padres… —respondí, y la voz se me quebró. No hizo más preguntas. Solo me abrazó. Más fuerte. Sus manos comenzaron a recorrer mi espalda con lentitud, intentando calmarme, como siempre hacía. —Quiero olvidarme de todo —susurré contra su pecho. Se apartó apenas lo suficiente para besarme la frente. Y en ese momento… sentí algo romperse dentro de mí. O tal vez… llenarse. Lo besé. Con más intensidad de la que pretendía. Desesperada. Como si necesitara aferrarme a algo real antes de caer. M
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