88. Zaleth escapo
LeonardoHabían pasado ya dos semanas desde que Zaira volvió a mi vida y estaba feliz a su lado. No solo físicamente… su memoria comenzaba a regresar poco a poco, como un amanecer lento pero seguro. Cada día recordaba algo nuevo, y yo estaba ahí, sosteniéndola, sin presionarla, solo acompañándola.Estaba en la sala con nuestra hija en brazos cuando sonó mi teléfono. Zaira estaba cerca, observándonos con esa sonrisa suave que me desarmaba.Nuestros planes seguían avanzando. Zaira y yo hablábamos cada noche de la boda. No era una idea lejana, era una certeza. Yo ya la sentía como mi esposa.Ese mismo día, tuve que ocuparme de un asunto importante. Había ganado un lienzo extraordinario, una pieza de marco dorado que ahora formaría parte de la galería principal de mi museo. Fuimos juntos a dejarlo. Los accionistas mayoritarios aparecieron de inmediato, todos querían hablar conmigo, cerrar acuerdos, felicitarme.Pero yo ya había tomado una decisión.—No continuaré ningún vínculo con la fam
Leer más