Con las mejillas sonrojadas por la vergüenza, enredo mis dedos en los cabellos rubios de Gabriel, mientras mis labios se abren para soltar suaves gemidos de placer.—Gabriel… Eso… Se siente tan bien —susurro entre gemidos.Completamente desnuda sobre su cama, tengo a Gabriel sobre mi cuerpo, con sus cálidos labios envolviendo mis pezones, estimulandolos con ganas, chupandolos y tirando de ellos en sus labios, hasta el punto que me hace retorcerme de placer.Por lo general Victor no me tocaba tanto los pechos, le obsesionaba más mi trasero y darme nalgadas. Por lo que no sabía lo sensibles que eran mis pezones, disfrutando mucho de las caricias y las atenciones que Gabriel daba en esa parte de mi cuerpo.Se sentía tan bien que comencé a sentirme húmeda, moviendo las caderas en su dirección para rozarnos, pudiendo sentir lo dura de su erección debajo de sus pantalones, algo que me hizo excitarme más.—¿Esta parte tuya está sufriendo por tener atención? —pregunta Gabriel con una sonrisa,
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