100. ERES PERFECTA
ISABELLA—Mnnn… —arqueé mi espalda y dejé caer mi cabeza hacia atrás mientras alimentaba a mi hombre con mis pechos.Kaden me chupaba con sonidos pervertidos, con mordiscos deliciosos y la lengua lobuna jugaba con mis duros pezones.Sus manos sostenían mi nuca y mi espalda baja, controlándome, sometiéndome a sus caprichos, acariciándome por dentro del pantaloncillo y apretándome las nalgas.—Mnnn, qué rico, bebé, estás tan duro… —jadeé meneándome sobre esa polla tiesa, sintiendo la estimulación entre mis piernas y el cosquilleo en aumento.Kaden resopló con impaciencia, comenzando a tirar de mi pijama para desnudarme.Me dejé caer de sus brazos sobre la cama, mirándolo desde abajo mientras mis piernas seguían atrapadas alrededor de su cintura.Mi mirada enamorada se reflejaba en la suya, intensa, oscura, salvaje.—Diosa… eres perfecta… me tienes loco, mujer… —su tono era bajo y vibrante.Bajó el short por mis muslos, mirando hacia mi sexo y relamiéndose los labios.Mis senos aún brill
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