**Punto de vista de Aria**—¡Habla tanto ahora! —dijo ella, tomándolo de los brazos de Valente. Miró a Valente—. Y tú, señor. Hace mucho que no te veía. ¿Estás manteniendo ocupado?—Algo por el estilo —respondió Valente, con esa sonrisa pública fácil y encantadora—. Manteniendo las luces encendidas.—Bueno, no seas un extraño. Leo siempre se anima cuando lo traes.Se volvió hacia mí. —¿Recogida a la hora de siempre, Dra. De Luca?—Sí, por favor. Gracias, Agatha.Leo me dio un beso baboso en la mejilla. —Adiós, mamá. Luego se giró y le dio otro igual de torpe a Valente. —Adiós, papá.El rostro de Valente hizo algo complicado —orgullo, amor, un toque de asombro— antes de suavizarlo en una simple sonrisa. —Adiós, pequeño. Pórtate bien.Lo dejamos allí, en su mundo de bloques de colores y cuentos, un mundo que Valente había luchado por darle.Me llevó hasta la clínica, un pequeño local limpio que había renovado con el dinero de mi trabajo médico y, aunque odiaba admitirlo, con l
Leer más