**Punto de vista de Valente**La conduje a Aria por el corredor lateral, alejándonos del salón principal y del ruido lejano de los preparativos de la fiesta. Su mano estaba en la mía, pero seguía mirando hacia atrás por encima del hombro, con pasos vacilantes.—Valente, Leo…—Está a salvo —le dije otra vez, manteniendo la voz firme pero baja—. Lucca, Elisa, seis guardias, doce cámaras solo en ese jardín. Ahora mismo está más seguro que nosotros dos juntos.Aun así, no se relajó. Podía sentir la tensión en sus dedos, apretados alrededor de los míos.—Te preocupas demasiado —añadí, tirando suavemente de ella para que avanzara.Me lanzó una mirada afilada. —Tú te preocupas demasiado poco.Sonreí. Esa era una de las cosas que me gustaban de ella. Siempre estaba observando, siempre calculando riesgos, incluso aquí, en el corazón de la fortaleza de mi familia.Entramos en el garaje subterráneo privado. El aire era fresco y olía a aceite y hormigón. El motor de mi sedán negro ya estaba enc
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