Los misiles rusos no discriminan entre víctimas y verdugos cuando el Kremlin decide que un problema debe desaparecer completamente.El primero impactó a las 03:47 hora local, atravesando la noche siberiana como un meteoro de muerte manufacturada. Valentina escuchó el silbido antes de comprender qué significaba, un sonido agudo y descendente que perforó el aire helado con la precisión de una profecía cumpliéndose.Luego, el mundo explotó.La dacha de los Kozlov, esa fortaleza de piedra y tradición que había resistido revoluciones y purgas, se desintegró en el primer impacto. El ala este simplemente dejó de existir, convertida en una nube de escombros, madera astillada y cuerpos fragmentados. La onda expansiva atravesó el patio como un puño invisible, lanzando guardias contra árboles con la fuerza suficiente para convertir espinas dorsales en polvo.Valentina, atada a la silla de metal en el centro del patio, sintió el impacto como un golpe físico contra su
Leer más