La primera cosa que noto es el silencio, no uno limpio ni solemne, sino un silencio lleno de respiraciones contenidas, de telas rozándose, de teléfonos que intentan grabar sin que nadie lo note demasiado.Estoy frente a Dorian, sus manos cálidas rodeando las mías mientras el sacerdote habla, y aun así siento que algo está torcido, como si el aire se hubiese inclinado unos grados y nadie quisiera admitirlo.Nora está a mi lado, apenas un paso detrás, su presencia firme me sostiene aunque no me toque.Noah permanece en la primera fila, quieto, demasiado quieto, como si estuviera esperando que algo ocurra antes de decidir qué sentir.Margaret no muestra nada, su rostro es una máscara antigua que aprendí a leer sin comprender nunca del todo, y Vivienne observa con una precisión quirúrgica que me eriza la piel.Caelan se había levantado.No de golpe ni con violencia, simplemente se puso de pie como si hubiese llegado tarde a una reunión privada y ahora reclamara su turno.El murmullo atrav
Ler mais