Capítulo 38 Nunca pensé que salir a dar un paseo pudiera volverse peligroso, pero esa tarde, mientras recorría las calles discretamente para despejar la mente y observar algunos movimientos que podrían interesarme, la sensación de peligro latía en cada sombra. Aun con la calma que intentaba proyectar, mi instinto me gritaba que algo iba a cambiar, y no tardé en descubrir que no estaba equivocada. Caminaba con pasos medidos, mis ojos recorriendo a los transeúntes con la cautela que solo un Riccardo puede permitirse. Cada mirada, cada gesto, era analizado; cada persona que se cruzaba en mi camino podía ser un aliado, un enemigo… o algo más complicado. Fue entonces cuando lo vi: un hombre elegante, imponente, con un porte que recordaba mucho al de Roman, pero con una sombra distinta, más oscura, más provocadora. Su cabello oscuro estaba ligeramente desord
Leer más