La oficina de Gabriel no se parecía en nada al resto de la casa. El vestíbulo era imponente. La sala, elegante. Pero aquella habitación... aquella habitación imponía autoridad.Estanterías de caoba oscura cubrían las paredes del suelo al techo, repletas de libros encuadernados en cuero, premios enmarcados y planos arquitectónicos de ciudades que llevaban el nombre de Wyndham. Un gran óleo de Alfred, el patriarca, colgaba sobre la chimenea.El escritorio del centro era enorme, pulido e imponente. Detrás de él estaba Gabriel.Aurelian y Mercy compartían un sofá de cuero negro frente a él. Isla estaba un poco apartada, en otro sofá junto a la ventana, con las manos cruzadas con elegancia sobre el regazo.El aire pesaba más allí, muy distinto al de afuera.El brazo de Aurelian descansaba detrás de Mercy, sobre el respaldo del sofá, sin llegar a tocarle los hombros, pero lo bastante cerca como para que el calor de su cuerpo fuera innegable.Su muslo rozaba el de ella. Aquí nos ponen a prueb
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