Pasé toda la noche trabajando; en la mañana, cuando se supone que iba a entregar mi turno, hubo un accidente de tránsito muy fuerte y me tocó quedarme a ayudar, lo que me hizo trabajar hasta la 1 de la tarde. Estaba agotada, lo juro, que no daba para más. Salí y estaba el chofer de Iván esperándome, cosa que me sorprendió porque no le he escrito más desde el día de ayer; yo creo que Iván siempre tiene una manera de saber las cosas… Llegué a la casa y me extrañó no verlo; pensé que se encontraría aquí.—Buenas tardes, señora Mía, ¿desea que le prepare algo de comer?—Buenas tardes, María, tranquila, no deseo comer ahora, solo deseo descansar, ¿a qué hora se fue mi esposo? —Señora, no he visto a su esposo, él no ha venido.—Eso me dejó en shock, porque él tenía mucho más tiempo que yo trabajando y ni siquiera había venido a la casa a dormir, ni a comer. María, puedes tomarte el resto del día libre; yo cocinaré algo para llevarle a mi esposo.—Señora, ¿yo podría hacerlo porque usted viene
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