Habíamos amanecido tratando de encontrar la solución a los problemas que tenemos, pero no habíamos logrado nada, les juro que ya estaba que tiraba la toalla, eran las 8 de la mañana cuando mi asistente me anunció que el abogado de mi abuelo quería verme, así que lo hice pasar a la sala de juntas.
—Buenos días, señor Iván, como ya sabe vengo de parte de su abuelo.
—estoy muy ocupado, abogado, agradecería que fuera breve.
—su abuelo se ha enterado de sus recientes problemas financieros y le envía