El caso Beaumont cayó en junio y no soltó a nadie hasta enero.Doscientos millones. Un hedge fund acusado de operar con información privilegiada. Tres meses de preparación, seis semanas de litigación visible y, antes de eso, meses de documentos, llamadas, estrategia, café recalentado y ese tipo de desgaste funcional que en Ethan nunca se convertía en caos: se convertía en filo.La casa lo sintió antes de que él dijera una sola palabra.El ático seguía siendo hogar. Lo que cambió fue el pulso del aire. Cuando el trabajo se ponía realmente serio, no llegaba con dramatismo; llegaba con pequeñas alteraciones que, juntas, cambiaban la temperatura de todo. Ethan empezaba a volver más tarde. La chaqueta permanecía más tiempo sobre el respaldo de la silla. El teléfono vibraba con una frecuencia distinta, seca, insistente. Había papeles en el estudio, pero también en la isla de la cocina, y dos veces Luciana lo encontró leyendo jurisprudencia con una taza de café a medio terminar junto al es
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