La decisión llegó veinticuatro horas después. El juez no necesitó más tiempo.La sala estaba tensa. Olivia, al lado de Rostova, sostenía las manos apretadas en el regazo. Alexander, unas filas más atrás, respirando lento y profundo. Charles y su equipo ocupaban el otro lado, con una confianza que empezaba a resquebrajarse.El juez entró. Todos se pusieron de pie. Ella se sentó, con el documento frente a sí.—En el asunto de la petición de custodia de emergencia presentada por Charles Vance —comenzó, su voz monótona pero clara—, la corte ha considerado las declaraciones juradas, el testimonio en vivo y la evidencia presentada.Hizo una pausa, ajustando sus gafas.—La ley es clara. Para otorgar una custodia de emergencia, debe existir un peligro inminente y sustancial para el bienestar del menor. El peticionario argumenta que dicho peligro emana de la inestabilidad de los padres, Alexander y Olivia Vance.Miró a Charles.—La evidencia presentada sobre Alexander Vance muestra un historia
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