239. QUE HABÍA PASADO
MINETTI:Mi corazón latía desbocado, las llamas iluminaban todo el lugar mientras la nieve no dejaba de caer. Sacudía al guardia de seguridad de Damián. Sentí la mano de Rufo agarrada de mi hombro intentando detenerme. —Alessandro —me llamaba Rufo—, deja que lo atienda primero, le pondré algo para que entre en calor. Ustedes, llévenlo al auto. Dejo que hagan lo que ordenó Rufo. Camino nervioso de un lugar a otro con el cabello de mi Lili en las manos, lo huelo y todavía mantiene su olor. ¡Gracias a Dios que escapó, gracias a Dios! Espera por mí, amor, aguanta, ya llego, ya llego. Estoy desesperado, siento que estoy perdiendo el tiempo y mi Lili cada vez se aleja más. Me aterra la idea de que la atrape la gente de Damon. —Alessandro, ven —me llama Rufo—. Quiere decirte algo. —Señor Minetti, a su esposa no la cogió Demon, el señor Damián la salvó, pero salió muy malherido. Yo los mandé con dos hombres de confianza. Me quedé porque quería rescatar el cuerpo del señor. Pero no
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