187. LA CONFESIÓN
Mi corazón, el cual creía roto irremediablemente, de pronto, ante mis pensamientos, comienza a latir apresuradamente, con agonía ante el solo pensamiento de perder a Alessandro, de no volver a verlo. Y entre más pienso en no tenerlo, más acelerado se pone. Una gran tristeza me inunda, distinta a la que sentí con Andy. Aquello fue decepción, rabia; más conmigo misma que con Andy.Observo a Ale a lo lejos, feliz, despreocupado, el aire le despeina y se ve tan feliz, pero tan feliz, que sonrío. Su felicidad, de solo verlo, me hace feliz a mí también. ¿Lo amo? ¿Estás segura, Lilian? ¿Será verdad eso que dice Migue, que ve en mí, que amo a Alessandro? Esta vez no puedes autoengañarte; esta vez es para siempre. ¿Qué hacer, qué hacer? ¿Deberé esperar a ver si es cierto? ¿Y si se desilusiona y me deja? Le dij
Leer más