Planes. 2
En segundos ya estaba dormido, la cabeza metida bajo un ala, completamente indiferente a los números y a la cámara que grababa, el profesor negó con la cabeza, volviendo a su escritorio.— Nunca pensé supervisar un examen con un cuervo presente. — levanto la vista, el animal estaba dormido.— Es mi apoyo emocional. — murmuró Aileen, sin despegar la vista del examen.Una hora pasó casi sin que ninguno se moviera, Aileen, concentrada, avanzaba con paso firme entre problemas de álgebra y ecuaciones. El único sonido constante era el rasgar del lápiz sobre el papel y el suave ronroneo de su plumífero compañero. Cuando el reloj marcó las once, el cuervo despertó con un pequeño salto, se sacudió, extendió las alas y comenzó a pasearse por el aula como si fuera su territorio, Aileen intentó ignorarlo, pero sus pequeños pasos resonaban entre los pupitres vacíos.— No toques nada, pollo. — le susurró sin levantar la vista.El cuervo pareció no escucharla, se subió a la repisa del pizarrón, obse
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