141. Siempre observados.
Santiago se quitó también el cinturón de seguridad, pero yo lo sujeté fuertemente por la muñeca. — No — le expliqué — , no vayas, puede ser una trampa. — Tranquila — me dijo — . Necesitamos estar allá, hay que ver quién es y si podemos sacar la información, o si está demasiado herido hay que ayudarlo. Tampoco somos unos monstruos.Entonces yo también solté mi cinturón de seguridad. — Yo voy a ir — dije.Sabía que no habría una negativa por su parte, así que permitió que me bajara también.Mi hermano levantó su placa de policía ante todas las personas que estaban en el lugar para indicarles que se alejaran. — Soy policía — dijo — , por favor despejen el área del auto, podría explotar en cualquier momento.Las personas se apartaron, pero aun así los metiches seguían queriendo ver lo que había pasado. Exploraban el accidente, habían sacado sus teléfonos y habían comenzado a grabar. Yo intenté memorizar la placa del auto, pero se veía extraña: tenía al parecer números extra, segur
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