136. Inevitables.
El cuerpo de Isabel se desplomó suavemente sobre el mueble. Todos supimos, en ese instante, que había comenzado su visión. Samuel se lanzó sobre los artefactos que habían en el centro de la mesa y conectó un par de electrodos al cuerpo inerte de Isabel, mientras ella parecía dormitar en el más profundo de los sueños. Yo me sentí un poco asustado; realmente no sabía qué era lo que iba a pasar a continuación. Ya había visto esto una vez, cuando le había sucedido a Samuel, pero estábamos detrás de un vidrio. No era lo mismo ahí, en persona, o como le estaba viendo en ese momento, pero la mujer que amaba reposaba en el mueble con los ojos perlados, teniendo una de esas visiones. Esperé que todo valiera la pena, que de verdad aquel sacrificio valiera la pena, porque en serio era un sacrificio someternos a esa droga experimental, a la ansiedad por abstinencia que causaba, a las visiones tormentosas que podría provocar.Estaba ahí, sosteniendo su mano, mientras Samuel terminaba de conectar t
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