—Escuchen bien, porque no voy a repetirlo —dijo Cassian, sin elevar el tono—. Katherine es mía, siempre lo fue, siempre lo será. La marca que en su hombro y en mi mano no es decoración, estamos destinados. Sus cachorros son míos al igual que este territorio y yo... —miró a cada uno de ellos deteniéndose en Kieran—. Protejo lo mío.Hizo una pausa y su pulgar trazó círculos suaves sobre el vientre de Katherine, un gesto inconsciente que la hizo estremecerse.—Pero... —continuó suavizando solo un poco el tono por ella—. Porque Katherine lo quiere...Cassian giró la cabeza hacia el descendiente de Cael, que había permanecido en silencio todo el tiempo, observándolo con esa calma helada que tanto le recordaba a su padre, cosa que lo hizo apretar los dientes.—Tú y yo dividimos el Este —dijo Cassian directamente—. Terrenos iguales, recursos equilibrados, tú te llevas a los que te sigan y yo me quedo con los míos, no te declararé la guerra pero si intentas reclamar lo que ya elegí yo... te en
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