30. Ansiedad
Punto de vista de Gavin—¿Dónde estoy?, murmuré en voz baja, con la garganta ardiéndome. Mi visión aún era borrosa, solo veía formas blancas flotando a mi alrededor y luces tenues, pero poco a poco comenzó a aclararse. La habitación era toda blanca, un poco lúgubre, con un pequeño y sencillo botiquín... como una clínica rural, no un gran hospital. El olor acre del antiséptico me invadió la nariz, mezclado con el aroma de la tierra húmeda que se adhería a mi ropa.El dolor persistente en mis muñecas, donde las esposas que había roto con una piedra me habían rozado, ahora se sentía caliente y palpitante. Cuando el dolor me atravesó, mi conciencia volvió a enfocarse.Camila. Ella todavía estaba en el bosque. Sola. Con fiebre alta. Temblando.Sentí opresión en el pecho, como si una mano lo apretara desde dentro. Presa del pánico, sin pensar, levanté el cuerpo y tiré de la manta. La vía intravenosa que atravesaba mi piel se salió con ella, y la enfermera que estaba en la habitación gritó mi
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