El cambio no llegó de golpe.No hubo un momento exacto en el que Camila o Gavin pudieran señalar y decir: “aquí empezó todo a transformarse”. Fue, más bien, una acumulación silenciosa de pequeñas certezas, de preguntas sostenidas el tiempo suficiente como para dejar de incomodar y empezar a abrir algo distinto.---En la ciudad costera, la lluvia comenzó a espaciarse.No desapareció por completo, pero dejó de ser constante. El cielo empezó a abrirse en intervalos, permitiendo que la luz volviera a tocar las superficies con una claridad que Camila ya casi había olvidado.El mar también cambió.Seguía siendo frío, pero menos hostil. Las olas ya no golpeaban con la misma intensidad, sino que avanzaban con una cadencia más amplia, más respirada.Camila volvió a caminar más seguido por la orilla.Había algo en ese regreso que no se sentía como repetición, sino como una relectura. El mismo paisaje, pero desde otro lugar interno.---La galería también empezó a transformarse ligeramente.No
Leer más