Y en ese continuar que ya no se percibía como movimiento, sino como una presencia extendida, comenzó a surgir una cualidad aún más sutil.No como un estado nuevo.---Sino como la ausencia de necesidad de estados.---Camila lo notó una mañana en la que, al despertar, no hubo transición entre el descanso y la actividad.---No hubo un momento en el que “empezara” el día.---Simplemente, el día ya estaba ocurriendo.---Se levantó.---Abrió las ventanas.---Caminó por la galería.---Pero esos gestos no marcaban un inicio.---Eran continuidad.---Esa disolución de los límites temporales no era confusa.---Era clara.---Porque eliminaba la necesidad de dividir la experiencia.---Gavin, en la librería, percibió algo similar.---Al abrir el espacio, no sintió que estuviera activando algo.---No había una diferencia esencial entre antes y después de abrir la puerta.---El lugar ya estaba.---Y él también.---Ese reconocimiento no cambiaba lo que hacía.---Pero sí la forma en
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