El cambio no llegó de golpe.
No hubo un momento exacto en el que Camila o Gavin pudieran señalar y decir: “aquí empezó todo a transformarse”. Fue, más bien, una acumulación silenciosa de pequeñas certezas, de preguntas sostenidas el tiempo suficiente como para dejar de incomodar y empezar a abrir algo distinto.
---
En la ciudad costera, la lluvia comenzó a espaciarse.
No desapareció por completo, pero dejó de ser constante. El cielo empezó a abrirse en intervalos, permitiendo que la luz volvier