Los nervios de Piper crecieron al entrar en la sala. La amiga de Colton estaba de espaldas a ellos, pero al oírlos se dio la vuelta, y Piper no pudo evitar mirarla con una mezcla de inquietud y admiración.Era hermosa, del tipo de mujer que parecía verse bien incluso al despertar, sin una pizca de maquillaje. Tenía el cabello rubio dorado, la piel impecable, facciones delicadas y un cuerpo que muchas mujeres intentaban conseguir en el gimnasio, aunque Piper tuvo el presentimiento de que, en su caso, era más obra de la genética que del esfuerzo.Alice la observó un segundo de más antes de esbozar una sonrisa suave, tan delicada como todo lo demás en ella. —Piper, te presento a Alice —hizo las presentaciones Colton—. Alice, Piper.Dio un paso al frente y le tendió la mano, sin estar del todo segura de si era lo apropiado. —Es un placer —dijo.—Lo mismo digo —respondió Alice, estrechándole la mano. Sus ojos recorrieron a Piper con una calma estudiada, como si tomara nota de cada detall
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