Colton miró la hora en la pantalla del auto y comprobó que apenas habían pasado casi cinco minutos desde la última vez que lo había hecho. Volvió la vista al espejo retrovisor, buscando a Piper, pero todavía no había rastros de ella. Regresó la mirada al frente, sintiéndose cada vez más ansioso. Comenzaba a creer que se había arrepentido y que no vendría. Tal vez era su forma de darle una lección.Empezó a considerar qué hacer si ese era el caso. Un hombre educado y controlado habría pensado en regresar a casa e intentarlo otro día, pero, al parecer, había encerrado esa parte de sí mismo en una caja fuerte, porque no planeaba irse de allí sin haber hablado con ella. Si no aparecía en los próximos minutos, iría a llamar a su puerta.Un golpecito en la ventana del copiloto lo sacó de sus pensamientos. Giró la cabeza y vio a Piper de pie afuera. Casi sonrió, aliviado, al verla.Sin demora, se bajó del auto y lo rodeó. Se detuvo a un paso de ella y sus ojos la recorrieron, codiciosos, de
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