Por Louise Connelly—Prometo que te contaré, la verdad de mis actos y toda la verdad de lo que hemos hecho con mis secuaces, pero no te enojes con ellos, enójate conmigo, ellos no tienen la culpa de mis ideas locas— es lo único que se me ocurre decirle a mi papito que me mira con una ceja alzada y, literal, no sé dónde esconderme ahora—, pero te juro que todo lo que hice es porque los amo.—Está bien, pero no quiero que me escondas más lo que hás hecho en todo este tiempo.—Te lo prometo, de verdad que quiero que las cosas salgan bien para los tres...Dichas esas palabras, recuerdo lo que pasó hace un rato atrás y todo lo que se me ocurrió para salir del paso.Hace tres horas atrás…—Por favor, no me dejes sola con mi papito, Shanny, prometo no decirte mamá si te molesta, pero no me dejes con él estos seis meses, ni siquiera hemos ido a la entrevista con el colegio nuevo, a propósito papito ¿ya viste algún colegio o academia? —digo, dando patadas de ahogado, que esté el tío Thomas aqu
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