¡Mierda! Estaba soñando tan bien y de la nada la música estruendosa de Queen me volvió a mi realidad y a una tremenda erección encajada en ese trasero que cada día se estaba transformando en mi perdición.
—Dumas—la escucho responder a quién sea que está al otro lado de la línea y yo me maldigo entre dientes porque se acaba de mover y casi me lo revienta, literal— Por favor, dime qué pasa. No te preocupes por la hora, de hecho, ya estaba a punto de levantarme.
La voz de mi arpía se escuchaba ten