Cap. 251: Un amor inesperado.
Cap. 68Vera soltó un sollozo emocionado, una mezcla de risa y llanto, y se inclinó para abrazarlo con una delicadeza extrema, temiendo lastimarlo.—Más te vale —le dijo ella contra el oído, intentando sonar severa a pesar de las lágrimas—, porque si no despertabas, yo misma te daba con un palo en la cabeza por asustarme así.Teo hizo una mueca de dolor, pero sus labios se curvaron en una sombra de sonrisa.—Me duele mucho... —admitió él, cerrando los ojos un segundo.—Voy a llamar al doctor, quédate quieto —dijo Vera, intentando soltarse para buscar ayuda.Pero Teo no la soltó. Le apretó la mano con un poco más de fuerza, obligándola a quedarse cerca.—No... —murmuró él—. Más bien... repite lo último que dijiste.Vera se hizo la loca, parpadeando con inocencia mientras se secaba una lágrima con el hombro.—¿Qué? ¿Lo del palo en la cabeza? Te lo juro, Teo, lo haré si vuelves a arriesgarte así.—No, eso no... antes —insistió él, clavándole la mirada con esa terquedad que lo caracteriza
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