Cap. 240: El último recuerdo.
Cap. 57Marcos regresó a la cabaña unos minutos después, golpeando la puerta con suavidad antes de entrar con la misma expresión de preocupación que lo caracterizaba. Vera estaba sentada frente a una de las mesas de trabajo, con la mirada perdida en un ramo de flores a medio terminar.—Vera —dijo él, acercándose con cautela—, debiste decirme con anticipación que si el papá de tu hijo aparecía, yo tenía que mentir. Me tomaste por sorpresa.Vera suspiró con pesadez, pasándose una mano por el rostro cansado.—Lo siento, Marcos. Lamento mucho haberte metido en mis problemas —respondió ella en un susurro—. No debí usarte de esa manera frente a él.Marcos no retrocedió. Dio un paso más y, con un movimiento que pretendía ser protector, le tomó la mano. Vera se tensó, pero no la retiró de inmediato por la sorpresa.—Claro que no me molesta —dijo él, bajando la voz—. Mira, yo no tengo mucho dinero, no soy un magnate, pero gano lo suficiente para poder mantenerlas a ti y a Fabiola. Si no quiere
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