Empujé las puertas dobles de la sala de juntas, el aroma a café cargado y papel nuevo me golpeó de inmediato, pero fue la imagen frente a mí lo que me hizo perder el aliento. En la cabecera, mi hermana Olivia dictando una postura más rígida de lo habitual, me miró con una mezcla de cansancio y protección, a su lado Damián, mantenía una mano posesiva sobre el hombro de su esposa, también estaba Todd Winter elmayor inversor de las empresas Lennox. Por suerte Alexander no estaba allí. Pero, un hombre desconocido captó mi atención, no vestía de manera tan formal como los demás que me miraba como si estuviera diseccionando mi ADN. — Laura, llegas a tiempo –dijo Olivia, su voz usualmente dulce, tenía el filo de cristal roto. — ¿Qué está pasando? –pregunté, dejando mi maletín sobre la mesa, mis dedos temblaron ligeramente al rozar la madera. — Te citamos porque había llegado el momento de realizar una auditoría a la clínica –informa Olivia, con seriedad. — Me parece bien, pero por su
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