170. La Casa de Cristal
La luz.Eso es lo primero que me golpea. No es una luz cegadora, agresiva. Es una luz líquida, dorada, que parece estar viva.Parpadeo, tratando de que mi cerebro procese la información que mis ojos le están enviando.No estamos en un hotel. No estamos en un descampado.Estamos frente a la casa más hermosa que he visto en mi vida.Pero no es una casa cualquiera. Es lo opuesto absoluto a la Mansión Undurraga.Donde la mansión era piedra gris, pesada y muros gruesos, esto es cristal, madera clara y aire.Es una estructura moderna, de líneas limpias y rectas, que parece flotar sobre el terreno en lugar de aplastarlo. Tiene ventanales de suelo a techo que recorren toda la fachada, reflejando el bosque de pinos que nos rodea. No hay barreras entre el adentro y el afuera.Es una casa que respira.Me llevo las manos a la boca. El pañuelo de seda cae al suelo, olvidado.—Max... —Mi voz es un hilo.Él sigue detrás de mí, con los brazos alrededor de mi cintura, usándome como escudo, o quizás us
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