Chequea su imagen en el cristal de la ventanilla. Acto seguido, coloca una mano frente a su boca y sopla, para comprobar su aliento. Se pasa la mano por el cabello, acomodándose algunos mechones rebeldes. Se vuelve a mirar en el reflejo del vidrio, toma una gran bocanada de aire y la suelta muy despacio. Emily llegará en cualquier momento, y con el paso de cada segundo se siente más y más nervioso. No entiende el motivo, pues no es la primera vez que tiene una cita furtiva.¿Qué tiene Emily, que las otras mujeres no?Se hace la pregunta. Sin embargo, no obtiene ninguna respuesta.Ella es hermosa, eso lo reconoce a leguas, pero en su vida ha tenido un sinfín de damas preciosas, deseosas por él. Así que no es eso. Piensa en lo atrevida que es a la hora de intimar. También recuerda las decenas de amantes que ha tenido hasta la fecha, una más experta que la otra, tanto delante de las cámaras como detrás de ellas, así que eso tampoco es.«¿Acaso es su voz? ¿O esos ojos rasgados, misteriosos
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