~ BIANCA ~El almuerzo con Mia había sido exactamente lo que le prometí a Nico que sería: una pausa controlada, un lugar público, una conversación que parecía normal para quien mirara desde afuera.Mia habló del caos interno en la sede, de las miradas atravesadas, de cómo ciertos nombres del consejo ya habían decidido una versión antes de cualquier investigación. Escuché, respondí, organicé prioridades en mi cabeza como siempre hacía. Solo que, por debajo de la mesa, mi pierna no paraba de moverse.Cada frase de Mia se volvía un recordatorio de que el tiempo se había vuelto enemigo, y que estaba caminando con dos guerras al mismo tiempo: la que aparecía en los titulares y la que estaba sucediendo dentro de una casa en Montepulciano, detrás de una puerta cerrada con llave.El plan de Matheus continuaba ahí, girando, encajando piezas solo, como si mi cerebro no supiera desconectarse. Tenía razón en una cosa: todavía se podía atraparla.Solo que no hoy. No ahora.Hoy iba a poner el
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